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RESET

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SEGUIR A DIOS EN ESTA TEMPORADA

¿Puedes creer que llegamos a Noviembre? Seamos honestos, ¡los últimos 10 meses han sido un torbellino! Vivimos tiempos extraños. Nunca imaginé leer acerca de un día en el que un restaurante en la Ciudad de Nuevo México usa osos de peluche gigantes en sus mesas para reforzar el distanciamiento social. Algunos días se siente demasiado, especialmente cuando escuchas historias de injusticia social que ocurren en nuestra nación. Estos son tiempos desesperados, ahora más que nunca necesitamos orar por nuestro mundo.

A nivel personal, muchos de nosotros hemos experimentado caos, pérdidas o enfermedades en los últimos meses. El dolor es real y no se puede negar. Necesitamos el Espíritu de Dios, el Consolador, ahora más que nunca para ayudarnos en nuestro caminar diario.

Si algo hemos aprendido en estos últimos meses es que el cambio es inevitable. Todos hemos experimentado el cambio de una forma u otra. Nuestra rutina diaria ha cambiado. Todo se ha cerrado; los edificios de iglesias, tiendas y restaurantes están cerrados. La dura realidad es que no podemos controlar lo que sucede en nuestro mundo.

Entonces, ¿qué hacemos cuando el mundo se siente tan incierto y caótico?

Nos enfocamos en lo único que podemos controlar: nuestra respuesta a lo que está sucediendo. Ahí es donde está el poder. Podemos elegir responder a la invitación de Dios de profundizar más con Él en esta temporada.

Hay una cosa que es constante, esa es Su presencia. Me encanta esta cita de Charles Spurgeon, «Las estaciones cambian, pero el Señor permanece aún más igual, y las corrientes de Su amor son tan profundas, tan amplias y tan abundantes como siempre».

David describió tan bellamente esta verdad en Salmos 139: 7-10, “¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha”. Qué hermoso recordatorio de que nunca estamos solos. ¡El Señor nos conoce tan íntimamente!

¿Cómo se ve el seguir a Dios en esta temporada? Es un momento de reinicio para profundizar en el conocimiento del Espíritu Santo. Permítele que te guíe. Escuche su susurro. Búsquelo para que te guíe. Alimenta tu pasión por conocerlo íntimamente. Lee su palabra.

En segundo lugar, conoce tu identidad en Él y mantente firme. Debemos recordarnos a nosotros mismos que nuestras circunstancias no nos definen. Vemos esto a través de la vida del apóstol Pablo en las Escrituras. Una vez escuché a alguien decir: «Si Pablo pudiera escribir sus cartas victoriosas desde la prisión, entonces podemos regocijarnos en cualquier prueba que enfrentemos». Pablo escribió cuatro de las epístolas mientras estaba en prisión en Roma; en la cultura actual, la cuarentena podría sentirse así para muchos. Pablo es un gran ejemplo de aprovechar al máximo cada oportunidad. Nuestra identidad se encuentra en Cristo, solo en Él. No eres tu dolor. La pérdida de tu trabajo no define tu valor. ¡No caigas en las mentiras del enemigo! Permite que el Espíritu de Dios restablezca tu corazón. No podemos vivir de acuerdo con los patrones de este mundo. No podemos basar nuestras vidas en noticias, tendencias de redes sociales o lo que sea popular en el día.

Por último, elige caminar en una entrega diaria. Eso se verá diferente para todos. Jesús no obliga a nadie a seguirlo. Nos invita al viaje. Recuerda que nuestra respuesta es nuestro poder. Elige ser poderoso hoy respondiendo al llamado de Dios.

Al entrar en una nueva temporada, quiero alentarte a que aproveches esta oportunidad para restablecer tu corazón y tu mente a lo que el Espíritu de Dios está haciendo en tu vida. Aunque los últimos meses han sido difíciles, Él está haciendo un trabajo profundo en nuestras vidas. Oro para que el Espíritu Santo te dé sabiduría, mientras te propones tomar decisiones importantes. Elige rendirte todos los días. Obedecele sin importar cómo se vea la situación, permitiendo que Él te moldee y te dé forma. Sin importar cuán caótico e incierto se sienta este mundo en este momento, podemos descansar sabiendo que nuestro Dios es fiel y su amor nunca falla.

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