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En la Espera

En la Espera

Todos esperamos algo. Estamos esperando que acabe el COVID, esperando que se cumpla una promesa, esperando que llegue el cambio, esperando un milagro. Sin embargo, Dios nos está esperando a nosotros.

Dios está esperando que tomemos nuestra posición como hijos e hijas, para entregarnos completamente y confiar en Dios nuestro Padre.

Como seres humanos, nuestra respuesta natural es no esperar. Al esperar, podemos enojarnos y ponernos ansiosos, tristes y frustrados. Mucho de esto sucede porque olvidamos que “Dios puede hacer que toda gracia abunde” (2 Corintios 9:8). No estás a merced de tus circunstancias. Nuestra sociedad exalta la productividad y la eficiencia para que podamos atender las demandas de la vida diaria. Entonces queremos que las cosas sean rápidas y con un giro rápido. Sin embargo, los planes y el tiempo de Dios son diferentes. “Mi vida entera está en tus manos” (Salmo 31:15). En el momento adecuado, Dios proveerá para nuestras necesidades.

Olvidamos que ciertas cosas necesitan tiempo para crecer, es un proceso natural. Una flor está plantada y necesita nutrición, luz y tiempo para crecer. En el embarazo, esperas 9 meses mientras tu bebé crece y te preparas para su llegada. Durante el trabajo de parto, una madre sabe y se prepara para la difícil y dolorosa tarea que tiene por delante. Sin embargo, en todos los procesos, debes avanzar con un enfoque intenso, sabiendo que el resultado final da sus frutos. Muchas de nuestras promesas y oraciones tienen un proceso y un plan en el que el Señor está trabajando, en cada uno de nosotros, para lograr un resultado final.

¿Estamos enfocados en Dios en la espera? A medida que avanzamos en el  proceso de crecimiento, ¿estás esperando en Él? Esperar en Dios no significa inactividad ni el involucrarme en un centenar de cosas diferentes esperando que sean la solución que provoque el cambio. Esperar en Dios es rendirse en su presencia manteniendo nuestro enfoque en Él. Es aprender a entregar el esfuerzo natural y enfocarse solo en Él. Es abrir Su Palabra de manera proactiva y buscar guía y confirmación. Cuando estás esperando bíblicamente a DIOS, el tamaño de la confirmación no importa porque estas esperando que Él haga algo. Es permitir, en completa entrega, que Dios produzca el gran avance que anhelamos (Isaías 40:31).

Esperar en Dios es una oportunidad de crecimiento, una oportunidad para que Dios nos cambie y nos moldee. Descansa, anímate, sé fuerte y espera en Él. “Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!” (Salmo 27:14)

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